El desencuentro

Me fié de lo que decías
y como una tonta te creí.
Eres monstruoso, feo y malo,
por decir, lo no sentir.

Tu madre cuando te parió,
tenía que haberlo hecho en sangre,
pues no saliste peor,
porque se acabaron los padres.

¿Cómo pudiste ser tan malvado?.
Nunca me quisiste.
Me entretenías con falso amor.
No sé si hay Dios, pero ¡eres lo peor!.

Te tengo aversión y quiero parecerlo,
apestas como un puercoespín. ¡Rata de cloaca!
¡Tú no puedes estar hecho de un solo padre!,
porque raza como tú, ¡No hay nadie!.

No te quiero ni recordar,
porque no te merezco.
Algún día tropezarás
y morirás como un borrego.

En tu tumba te pondrán,
un certero epitafio.
¿Qué hijo de puta fuiste
por divertirte haciendo daño?.

¡Caíste en lo más bajo!
¡Obsceno! ¡Descastado!
algún día lo recordarás
cuando sientas cerca la muerte.

Perdón por las palabras malsonantes,
pero cuando alguien se enfada,
sabe lo que quiere decir,
para ofender al canalla.

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