Amor al prójimo

Osos Panda

Encontré el amor en una esquina, 
con un habla diferente a la mía.
Estaba semidesnuda en plena calle
ofreciéndose al primer vecino.

Su tez era morena y muy largo su cuerpo, 
su pelo negro azabache y de brillante aspecto. 
La invité a que me acompañara,
pero no para tener sexo. 

Fue tal el agradecimiento
de esa espectacular mujer,
que no quiso separarse nunca, 
iniciando  un apasionado romance.

Sentí una enorme emoción,
por esa bienaventurada madre,
que tenía que vender su cuerpo,
para dar de comer a su sangre.

Decido amancebarme con ella
y darle mis sentimientos.
Juntar a todos nuestros hijos
bajo el calor del mismo techo.

Como es joven y escogida
intentaremos tener más hijos,
educarlos en el amor religioso
al amparo de nuestro Señor Jesucristo.

Para nuestros adentros quedará
nuestro indecoroso pasado.
Hoy estamos llenos de felicidad
y el mundo, maravillado.

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