Nuestro primer amor

Rosa Amarilla

Éramos jóvenes y surgió el amor,
qué cosa más bella y sin parangón.
Nuestra pureza nos podía embelesar,
porque ninguno de los dos
habíamos pasado por nada igual.

Todo lo queríamos hacer juntos
y pensábamos al mismo compás.
Nuestros cuerpos hablaban con sus gestos.
Enloquecíamos de ardor con solo vernos.
Qué bonito era el querernos.

Un buen día, empezamos a tontear jugando.
El arrebato nos llevó al más allá de la lujuria.
A mi abuela la engañamos y le dimos esquinazo,
subimos al pajar e improvisamos un camastro.
Las pulgas del lugar, provocaron nuestro fracaso.

Hoy nos hemos hecho sexagenarios
y andamos con nuestros cuerpos flácidos.
Cada uno está por su lado,
recordando aquella historia de amor
que a nuestras tumba nos llevamos.

Yo lo quiero intentar de nuevo
para rejuvenecer mi alma y mi cuerpo.
La mente me dirá si puedo con ello,
pero algo tengo seguro, yo lo intento.
Nunca volverá la juventud, pero sí el deseo.

Qué bonito sería encontrar a esa mujer,
que baile en mi misma sintonía.
Que desee y tenga ganas de revivir
la ilusión de juventud que ya no tenía.
¡Amar como el primer día!.

Tu alma no quiero que se la lleve el diablo,
yo quiero ser tu guardián perpetuo en la tierra
y regalarte mi amor con sobradas maneras.
Te quiero con amor y compromiso.
Porque ya, ¡Pocos años nos quedan!

 

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