Te perdí sin yo saberlo

 

Tu persona se encaminó hacia la lejanía,
cuando coloreé de esperanza el horizonte.
Quiero recubrir de seda tu hermoso cuerpo,
para que al tiempo, te conviertas en ondina.

Mis hombros cansados por el peso de la razón, 
no aguantan la sinrazón del poco entendimiento.
Estoy pletórico de penas que me devuelven al olvido.
Labro la tierra, para enterrar hondo mi castigo.

Arrojé al fondo del barranco tus lamentos amargos,
nuestros momentos gozados se estrellaron sin evitarlo.
Clarinada de huida, para salir silbando tu canción favorita,
que habla de lo que te amé y te quise yo.

Me da la triste sensación,
que llegué tarde a tus sentimientos.
Borré las fechas del calendario,
donde anoté nuestros días de asueto.
Para nada sirvieron, los muchos besos de afecto.

En las llamas de tu alma siento, 
la muerte de lo negativo del perdón,
lo acogeré sin demasiado sufrimiento.
La mayor tortura para mi alma,
es saber que me quemaste con razón.

Maldita traición la que te hice,
al marcharme con otra bella flor.
Nunca será suficiente el castigo
que me impones, al pedir mis ojos,
por muy cruel que lo considere yo.

No olvidaré esas largas noches de pasión,
donde fueron míos tus besos
y tus arrumacos de ferviente amor.
Ahora eres dueña de tu ausencia
y también de tu presencia, sin poder evitarlo.

No puedo pensar salvo en tu recuerdo,
porque de mi boca sale una plegaria,
que te orienta al mismísimo cielo.
Veo en las pupilas de tus bellos ojos, 
el amor recuperado en este momento.

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