Archivo del Autor: jalicachas
No quiero llorar
Quiero sentir por ti, un arrebato de amor
y besar tus labios inmaculados que tienes.
Conmigo cariño ven, porque te necesito.
Quiero que guardes tus tesoros valiosos
donde los pueda alcanzar contigo.
¡Qué felicidad, qué satisfacción!.
Hacía años que no sentía nada igual
y menos hasta el amanecer.
No querría que se acabase nunca
este inmenso placer.
No sé que me está pasando estos días,
que estoy enloqueciendo por amor.
Imploro a mi santo Maximiliano Kolbe
que todo lo que pido me concede,
sin pago y sin pedir explicación.
Me encontré con mi espíritu
y ya estoy sufriendo por él.
No sé qué maldición tengo,
que cuando voy a ser feliz,
todo se lo lleva el viento.
Tú eres mi dulce locura
cuando me acaricias el alma.
Eres el amor único de mi vida
que me hace creer mis fantasías.
Cuando vienes y vas sin darme amor,
estoy sediento de tu cariño.
El amargo sabor de la despedida
me hace vagar por el cielo divino.
No quiero llorar por haberte perdido,
lucharé hasta el día de mi muerte
con uñas y dientes, por defender lo mío
y si muero en la batalla. ¡Estaré perdido!
En la otra orilla
Me alumbró anoche tu espíritu
y vi claro el Ser que tienes por entregar.
Me gustas tanto por ser diferente,
que solamente te puedo querer y adorar.
Anoche me hubiese gustado
estar más tiempo contigo,
soñando juntos los dos,
creyendo en nuestro destino.
La felicidad de nuestro encuentro
es inigualable a nada terrenal.
Me hiciste feliz en nuestro momento
como nadie en este mundo lo hará.
Tu cuerpo es bello como pocos
y yo lo quiero disfrutar.
Pues no encuentro tachaduras
ni faltas que reivindicar.
Contigo quiero pecar
porque me aburre la soledad.
Quiero amarte hasta enloquecer
y llegar a agregarte a mi felicidad.
Felicidad de amor y sentimiento.
Deseo enloquecer con desvelo
y apreciar todo tu cariño,
junto al amor que por ti yo siento.
No sé lo que durará esta relación
con este amor tan intenso,
espero lo disfrutemos los dos
hasta el entendimiento pleno.
Estuve largo tiempo
en la orilla equivocada,
mirando la corriente del río,
esperando tu llegada.
No quiero repetir errores,
no me quiero arrepentir.
Estoy seguro de amarte
y es suficiente para mí.
Qué bonito sería
fundir nuestros cuerpos
entre lágrimas y risas,
disfrutar de nuestros afectos,
con amor y sin mentiras.
El reencuentro
Espero te encuentres bien,
junto a tu familia e hijos,
moreno en la piel como siempre
y conservando tus kilos.
Hace tiempo que no te veo
y no hablo contigo.
No quiero ser aburrido
pero quiero que sepas,
que estás en mi mente
como un fuerte castigo.
Deseo volver a verte
para saciar mi cariño.
Pusiste la miel en mis labios
y nunca más coincidimos.
Pensé que surgiría el deseo entre tú y yo,
pero ahora pienso que tú no quieres lo mismo.
Tus ocupaciones, las mías y la distancia,
nos han privado de fomentar nuestro cariño.
Presiento que nos quedan momentos por vivir juntos,
si tú quieres compartirlos conmigo.
Quise que tú marcases los tiempos
en nuestra relación de amistad.
¡Pero los tuyos son casi eternos!.
Cómo puedes entender,
yo no quiero ir tan lento.
Ahora tienes que conocer,
que mi cabeza disfruta de tus encantos.
También sabes, que en la distancia
nunca puede crecer el amor.
Necesito tus palabras, amor.
También tus gestos y el calor de tu cuerpo.
Besarte quiero para descubrir tus sentimientos.
Quiero amarte con todas mis fuerzas,
para rejuvenecer nuestros anhelos.
Te anuncio mis pensamientos,
con lealtad y en silencio.
La mirada de nuestra despedida,
la tengo grabada en mi alma
como un bonito recuerdo.
Quiero volver a sentir tus abrazos y tus besos,
pero no como despedida, sino como reencuentro.
Nuestros sentimientos encenderán nuestros deseos.
No tienes nada que temer porque estoy enamorado.
Siento en mi corazón una presión, que me hace daño.
Espero desaparezca entre tus brazos.
Necesito que llenes con la esencia de tus encantos,
los sentimientos que deseamos compartir como amados.
Las sirenas

En el fondo del mundo marino
se esconden grandes tesoros vivos.
Hay un ser sagrado que canta
llamada «Sirena del griterío».
Qué dama más especial,
no quiere dejarse ver,
pues se avergüenza de tener,
mitad cuerpo de virgen, mitad cola de pez.
Los humanos las llamamos
las Sirenas del fondo marino,
tienen un hermoso rostro
y dorados cabellos finos.
Visten traje de lentejuelas
en su cola de pez anfibio.
Se alimentan de algas del mar
y se reproducen por soplo divino.
Ellas no hace más que vagar,
en busca del pirata perdido.
Quieren ver si se deja engañar
y darle todo su amorcito.
Sirenas de tierra
En la tierra habita una Sirena llamada mujer.
Mujer, ser especial, portentosa y mortal,
que apareciste en este mundo terrenal,
donde no llega la inteligencia humana,
para descifrar, dónde fue y cuándo fue.
Mujer, ser maravilloso, que rapta mi vida.
Veo tus ojos, veo tu cara y también tu “aura”.
Siento una atracción asombrosa que me mata.
Tienes la facilidad de encandilar mis sentidos
y arrastrar mi cuerpo, junto con mi alma.
Mujer, ser adorable, que el hombre ama y quiere.
Que suspira por tu cuerpo y desea acompañarte.
Tus seres queridos te ennoblecen,
los cuidas con amor,
eres compasiva y valiente.
Mujer, sirena de tierra,
madre de nuestros hijos.
Usas el amor como herramienta.
Tus encantos personales, los haces valer
como el mayor tesoro de la tierra.
Perlas poéticas
La modernidad,
es causa del adelanto.
Solo el aburrimiento
te duerme en silencio.
Todos los sueños están muertos,
cuando el corazón está sufriendo.
Soportas la mirada con amor,
me desorientas cuando te vas por otro camino.
No sé ahora dónde estarás,
porque te he perdido.
Espero a que vuelvas a pasar,
por el mismo sendero, para irme contigo.
Quiero vivir acompañado y feliz,
en este maravilloso Universo.
Deseo ser la esponja de tu sufrimiento
y el receptor de tu felicidad.
No hay amor más grande,
que aquel que se regala.
El loro soñador
Mujereando estoy
con ánimo de prender,
a una dama especial
que la pueda querer.
No sé cómo voy hacer
con esa eminente mujer,
si me pide el buen cariño
y no se lo puedo ofrecer.
Qué desequilibrado estoy
que del monte descendí,
para buscar un cobertizo
donde con ella pueda vivir.
Lo mío son las mujeres.
Pienso como un demente,
tengo trastornado el corazón
por querer lo que no siente.
Veo dos ojos negros en tu cara
que brillan como azabaches.
Son dos joyas que tú tienes,
que yo quisiera robarte.
Nunca sé si los raptaré
para tenerlos escondidos.
Prefiero que tú te vengas
para poseerlos contigo.
Mi vida sin mujeres
no tiene sentido.
Tengo que entender,
que la mujer es lo más divino.
Voy a enloquecer
por no tener valentía.
Espero que en el más allá,
deje de pensar en fantasías.
Soy contradictorio,
igual que mi locura.
Pero una sonrisa tuya,
todo me lo cura.








