Los querubines

Cuando siento nubarrones,
con rayos y truenos,
presiento que la lluvia,
aparecerá por momentos.

No te adornes con palabras,
que solamente dicen mentira.
Porque denotan tu falsedad,
por la forma en que me miras.

Sabia luz, cuando me alumbran
tus rayos del bien cambiar.
Ahora veo tus ojos claros del renacer,
que me indican donde está tu querer.

Tu alma se torna oscura,
por las sombras del atardecer.
Ya no calientas mi cuerpo
y sí, mi decisión de amarte.

En mi corazón tengo un portal,
donde quiero que nazca mi sentimiento
y que tú lo acunes, con amor y deseo.
Los querubines, tocan las trompetas de recreo.

Ellos me acompañan, en este momento de amor,
porque ha ido bien el alumbramiento.
Tengo máximo gozo, dentro de mi corazón
y soy feliz , porque veo mi sueño cumplido.

Tengo fe en mi caminar,
ese, que día a día hago al andar.
Encontré la otra media concha,
que un día se perdió en el mar.

Los querubines me cantan la gloria,
que yo te quiero regalar.
Porque sintiendo lo que siento,
no hay mejor ser a quien amar.

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   Observando el crepúsculo

Soy un hombre, que en el crepúsculo,
a veces, sueño despierto
que tengo el alma sirvienta
y el corazón en dos abierto.

El latrocinio de tu corazón,
se ha convertido en una ilusión,
que me hace feliz por amor.
Esperaré el descuido y será mío.

Me cuesta pensar, ¡Qué dirás amor!,
si ves cómo me lo llevo, sin pedirte permiso.
Santificaré mis actos, para pedir tu perdón,
después te amaré, hasta perder la razón.

Siento, que después de una barrabasada,
estoy enamorado como nunca lo estuve.
Tu corazón está llorando, porque siente,
que soy tu paño de lágrimas y tu consuelo.

Amor presente, amor duradero,
amor que tiene como bandera, ser sincero.
Mucho disfrutamos, en forma de amor nuevo,
que deseo sea, la fuerza de nuestro proyecto.

Tengo que recuperar mi alma santa,
para sujetar permanentemente tus sueños.
No quiero que al fin todo se pierda,
por no entender lo mucho que te quiero.

Qué feliz seré, al despertar y tenerte conmigo.
Nunca pude pensar, que después del delito,
no tuviese castigo y sintieras mi amor.
Qué dicha siento, al estar de acuerdo los dos.

 

       La condena de unos padres


Siento condenación por los traficantes,
que comercian con los jinchos ignorantes.
No hay nada peor que les pueda suceder,
que engancharse a los narcóticos por placer.

Nunca me arrepentiré al decir,
que las drogas deberían desaparecer.
No traen nada bueno, salvo la muerte.
No soy nadie, para culpar al frustrado.

Es difícil entender en esta vida pasajera,
al que se va de este mundo, por querer.
Pero los motivos sin saber, los pone él
y cuando se quiere dar cuenta… Es tarde.

Qué bonita es la vida, si se sabe entender.
La salud, el amor, la familia y hasta la condena
de ganarse el pan con el sudor de la frente.
Nada es igualable a vivir todo esto, con placer.

¿Cómo te puedes arrepentir de haber nacido,
si tus padres se han desvivido por criarte?.
Qué mal pago les das, al verte enfermo,
ellos quieren recuperarte y que seas bueno.

Uno de los peores dolores
que pueden sentir los padres,
es ver a su hijo en estado lamentable,
por querer huir de su zozobra y no culparle.

Señor, ayúdale a salir de esos malos tiempos,
para que llegue a sentir la esperanza y no el miedo.
No se puede perder un muchacho joven, por no atenderlo
y menos, sentir siempre el reconcome, de la pena por no hacerlo.

    Sueños divididos

No quiero que se extingan
mis sentimientos de amar,
ni tampoco quiero que la luna,
deje de llorar por mi fragilidad.

Tengo sueños divididos,
que me impiden despertar,
porque cada vez que los vivo,
siento un éxtasis de felicidad.

El amor que yo siento,
es puro y con verdad.
Tú sabes que te quiero
y que siempre me tendrás.

No quiero que tengas dudas,
aunque yo seguiré igual de obstinado.
No quisiera nunca acabar nuestro tiempo
y con amor, siempre estar a tu lado.

La soledad obligada es mala
y peor, si proviene de una traición.
¿Por qué me dejaste, sin yo hacerte daño,
si tú sabías, que aún sentías mi amor?.

Yo lo intenté,
por dejar en paz mis sentimientos.
Nunca pensé,
que tus modales fueran esos.

Eso nunca lo entenderé,
por más tiempo que pase.
Quisiera saber tus razones,
pero solo tengo tus callares.

 

 Se cumplieron mis anhelos

Siempre he pensado,
de qué manera te digo que te quiero.
Tuve muchas dudas antes de decidirme,
al final, te lo digo con mis besos.

Sentí el achuchón de tus impulsos,
sin saber por qué, no se me hizo extraño.
Tu cuerpo ardiente, era lo que yo más quería,
sin sentir quemazón, ni rechazo.

Eres una mujer,
que hace placenteros todos mis momentos.
En ti, no encuentro mácula ni argumento,
para no fortalecer todos nuestros tiempos.

Me gustaría saber, si nuestro futuro
está cargado de felicidad o sufrimiento,
si tendremos un largo vivir juntos,
o al final nos distanciaremos.

Esto me crea dudas por mis recelos.
En tiempos pasados, sufrí por un despecho,
soy el culpable de todos mis escrúpulos
y el responsable de mi desconcierto.

No puedo pedir más y no todo lo quiero.
Siento añoranza de ti y mi cabeza, enloquece por ello.
Mi corazón tiembla, por alcanzar lo que deseo.
¡Qué horror de situación, por mis miedos!.

Me costó muchísimo declararte mi amor,
y más, entender que tú me quisieras.
Eres la mujer de mi vida y contigo…
Se han cumplido todos mis anhelos.

   Juntos en el mañana

Un día,
daré el paso a la vida infinita.
Qué triste os dejaré,
sin ninguna fatiga.

Espero sea mejor,
que lo vivido en esta tierra.
El alma de mi ser volará,
en una nube suelta.

Qué mayor incertidumbre
cuando no hay respuesta.
Solo tengo que esperar,
a que mi ánima aparezca.

No sé cómo será en la otra vida,
si estaré solo y desamparado,
pero deseo que mi alma gemela surja
y me dé la felicidad con mayúsculas.

Tus ojos me verán,
al llegar con algazara.
Espero el encuentro,
exultante de pureza.

Habremos perdido la razón,
pero no el entendimiento.
Te buscaré por la vista,
que era un sentido de nuestro cuerpo.

Por fin nos encontraremos,
en el lugar prometido en vida.
Entonces, ya no nos separaremos
hasta que el Supremo decida…

   

            La espera

Cuánto tiempo tengo que esperar,
para saber lo que tienes de buena.
Nada es igual a tus caricias,
cuando siento tus cosquillas.

Tus labios no me besaron
y tus besos se perdieron.
Sin saber cómo recuperarlos,
lloro amargamente por no tenerlos.

Nada quiero ocultar,
en estos tiempos felices,
porque deseo abrazar,
la esencia de tus virtudes.

¿Para qué quieres mi alma,
si la ignoras enseguida?.
Haz con ella bondad perpetua,
para que nunca desaparezca.

El azar de tu sonrisa,
que de la nada emerge,
la quiero cada día retener,
porque para mí es suerte.

Tus besos yacen varados,
en la inmensidad de tu corazón.
Algo tengo que pensar,
para poder revivirlos.

Tú me dices,
que tengo que despertar.
Yo te digo,
que no estoy dormido….

        Te regalo mi néctar

Quiero escribir en tu espalda,
una llamada de amor eterno.
Cuando menos pensamos,
de la nada emerge, la palabra te quiero.

Olvidaré mi pluma
y seguiré con mis dedos.
Dibujaré un corazón maravilloso,
que tú llenaras de sentimientos.

Nada será dulce si tú no lo sientes,
te regalo mi néctar y tú si lo quieres.
Te susurraré al oído palabras sinceras
y sentirás como el amor llama a tu puerta.

Quiero que seas invadida,
por mis buenos sentimientos,
al igual que cuando la vida nace,
del vientre de una mujer.

Se nos ríe tu espíritu,
de todo lo que hacemos.
Burlando tus antojos,
con pequeños remedios.

No son palabras perdidas,
si con ellas me entiendes.
Te digo cosas bonitas,
que resucitan tus quereres.

Hoy es el día que me siento feliz,
encontré el amor que siempre creí.
Los rayos del sol iluminan tu semblante,
y tu sonrisa la dibujas solo para mí.

En tu persona, el amor es una decisión,
que acaricia mis sentimientos ocultos.
Duermo bajo las hojas de tu amor,
acurrucándome al calor de tu cariño.

          Río arriba

La fuerza de la corriente,
me impide subir el río,
allí me espera el amor,
que siempre he querido.

Estoy a punto de agotarme,
pero una luz se ha encendido.
Lucho por llegar hasta la fuente,
que es el comienzo del río.

Allí me espera la mujer,
que siempre he querido.
Es una montañesa guapa,
que me quita los sentidos.

Me agradece el esfuerzo,
por haber subido río arriba.
Mi voluntad no cejará,
hasta verme envuelto en su sonrisa.

El amor que tienes para mí,
me hace feliz, por ser yo el destino.
No te defraudaré nunca amor,
aunque sea largo nuestro camino.

La ternura de tus gestos,
ninguna mujer los puede igualar.
Estás poseída de amor sincero,
que yo quiero, que me des para amar.

Cuando el amor invade nuestros pensamientos,
el alma grita de alegría, al sentir nuestros deseos.
Nada hace más mella en nuestro corazón,
que las palabras de amor y compromiso.

   

     Nunca perdí la esperanza

 

En una clara noche de plenilunio,
me encuentro con la mujer perdida.
Me habla del acabose en esta tierra,
recordando la desgracia de nuestra partida.

Nuestro mal fue la guerra fratricida,
que nos llevó a pasar calamidades.
Para los que la vivimos, eso no se olvida,
aún perduran los sentimientos más tristes.

Tengo cicatrices en el pensamiento, que no se ven,
odio en el corazón, que está a flor de piel.
Me retumban los oídos de dolor
y mis lágrimas se llenan de hiel.

Extravié a mi familia,
en un campo del horror.
No sé qué puedo hacer,
si ya todo lo he perdido.

Espero rehacerme con la mujer hallada,
que es la única, que ahora llena mi existencia.
Encaramos nuestro futuro de amor,
al reencontrarse nuestros sentimientos.

No hay persona que yo más quiera,
que a ella, que me quiere de veras.
Su alma inmortal y eterna, nunca quiso
desaprovechar nuestros momentos de amor.

Quiero decantarme por la necesidad,
de vivir con sentimiento nuestras vidas.
Nunca tendré que romper con mi pasado,
para llegar a lo más profundo de su alma.