Fuiste un traidor.

 

La traición de un mal amigo,
disgusta por su soberbia y egoísmo.
Se queda con lo que no es suyo,
por ambición y muchos celos.

Cuando le surge la primera ocasión,
se manifiesta y hace su fechoría,
robando lo que no le pertenece.
Si se comete un delito, el castigo es seguido.

Qué triste es perder al amigo y al dinero,
por no saber corresponder y comprender,
que hurtar al conocido está mal y tiene doble castigo,
el Código Penal y el repudio del perjudicado.

Al final te convertiste en un facineroso,
que a la cárcel con tú cuerpo fuiste a parar.
Nunca te deseé el mal para ti,
pero te reprocho tu falta de lealtad.

No quiero borrar el buen recuerdo,
de cuando fuiste leal y buen amigo.
Debiste mantenerte siempre honesto,
como al principio de conocernos.

La honradez que te suponía,
no quiero que muera en vida.
Ahora estamos distanciados,
por tu ingratitud y cobardía.

Escondo mi dolor más pobre,
en el silencio de mi corazón.
Por ese ser que un día me regaló,
algo tan especial, como fue su aprecio.

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