Poemas agridulces III

 

No tengo hambre,
porque me saciaste, de bien amar.
Ahora con la luna llena encima de mi cabeza,
te veo con claridad y te quiero adorar.

Te miro como un cuadro
y lo veo al revés.
Los colores bailan sin descanso
y al final, se comportan como rebeldes.

¿Cómo tú aquí?, si no te puedes defender.
Tan inconsciente eres,
que te arriesgas a la vida perder.

Santos humos los que tienes que vender,
porque cuando el mal acecha,
por miedo, tienes que echar a correr.

    

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s