El origen de mi impaciencia

 

Una vez, una amiga me preguntó.
Aquilino, ¿Cuántos años tienes?
Diez o quince contesté yo,
en evidente contradicción
con mi barba blanca.

Ella me miró como asombrada
por la edad que había dicho que tenía,
pero yo al darme cuenta, le expliqué.
Tengo en efecto querida amiga,
los años que me quedan de vida.

Los vividos ya no los tengo,
como no tengo el dinero que he gastado.
Yo quisiera preguntarte a ti, ¿Cuántos años tienes?
Pero responde como te he respondido yo,
no los que has vivido, esos ya están consumidos.

¿Cuántos años tienes? ¿Cuántos crees que tienes por vivir?
¿Cuántos de tu sexo pleno? ¿Cuántos te quedan?
Ahora que tu mente está esbozando la respuesta, ¿Qué harás con ellos?
¿Qué harás con los días, las horas y los minutos, irrepetibles que te quedan en cada momento?.
¿Cómo los emplearas? ¿Cómo los utilizarás?
Los hombres creemos que el tiempo pasa,
sin darnos cuenta, que los que pasamos somos nosotros.

Aprovecho el hoy, dejo el ayer y no espero al mañana que quizá nunca llegue.
Soy realista, elijo el aquí y el ahora.
Y de ahí, tomo lo mejor para mí y para los demás también.
No quiero hacer daño, ni que me lo hagan.
No quiero perder lo que me queda de vida.

Desde hoy, dejaré de cumplir años
para intentar cumplir deseos.
Este escrito, forma parte de mi filosofía de vida.
Que no es mejor ni peor, es la mía.

 De camino al cielo

20140222_123437

Tengo como final, el Mundo divino.
Las estrellas del cielo me alumbran,
para encontrar el buen camino.
Todos no van hacia ti, solo el elegido.

Busco ese camino,
que me conduzca al interior de tu alma.
Quiero explorar tus emociones,
a través del Cábala.

Quiero atarte al árbol
de los secretos del cielo,
donde las raíces están arriba
y el fruto por el suelo.

Llena de caos y miedos,
descubro tu conciencia divina.
El bien y el mal son en la vida,
contrarios al árbol del conocimiento.

La conciencia de Dios es ininteligible,
por eso empujo el portón de la luz, 
influjo de todo lo etéreo.
Moveré la esperanza, para yo entenderlo.

Quiero buscar mi conciencia celestial,
para engrandecer nuestro mundo paradisíaco.
Eres un pozo de bendiciones
y a él bajaré para subirlas al cielo.

A tu alma la emboscaré si puedo, 
para llevarla a la eternidad conmigo.
Viajaremos a ese lugar maravilloso y divino, 
para ti y para mí, solitos.

 

        El primer beso

Entre mis sueños soñé,
que no querías darme un beso,
después de mucho rogar 
nos lo dimos, hasta que salió fuego.

Después del primer beso,
he sentido tanto por ti,
que no quiero que se quede
en un bonito recuerdo.

Con mis sensaciones escondidas
y mis afectos dormidos,
bailamos nuestros cuerpos
con la música del destino.

Alumbro mis anhelos.
Yo quiero ser tuyo.
A ti, te pregunto,
¿Me regalas los tuyos?

No me raciones más tus besos,
ni tampoco tus sentimientos.
Porque para ti yo,
es de lo que más tengo.

Quiero tener alas,
para volar los cielos junto a ti.
Descubrir un sinfín de momentos,
desconocidos para mí.

Te quiero con mi corazón varado,
con él te esperaré,
el tiempo necesario.

 La condena de una mujer

20140222_135603

En una noche de carnaval
encontré a una mujer enflaquecida.
Ella me sacó a bailar
y yo, le dije que no sabía.

Me hablaba sin parar
como si le faltase el tiempo,
me dijo que estaba triste
y yo, suelto.

Después de un rato nos animamos.
Se empeñó en enseñarme a bailar.
Ella insistió tanto,
que aprendí a compasear.

Así empieza una historia triste,
en esta bulliciosa ciudad de Panamá.
Donde la noche viene deprisa
y el amor fugaz se va.

Ella me contó una historia difícil de creer.
Estaba borracha de amarguras,
porque no hacía más que beber
para olvidar con placer.

Sola se fue,
debajo de un puente se hospedó.
No tenía casa ni bienes
y sí mucho dolor.

¿Que habré hecho yo
para esto merecer?.
Doy lo que tengo de amor
y ningún hombre lo quiere coger.

Mientras la gente se divertía, 
un drama en mi corazón se armó
Imploro a la suerte,
para que tenga un vivir mejor.

 Solo tengo un corazón

Simbolo del Judaismo

Solo tengo un corazón
y de él, no me puedo desprender.
Lo necesito para vivir
y amar al atardecer.

Tú que abrazas el Judaísmo
con ilusión y sin pereza,
repartes tu amor bendecido
entre tu religión y el venido.

Venido para quedarme,
para quererte y amarte,
para aprender tu doctrina
y yo enseñarte la mía.

Te alimentas diferente,
yo respeto como eres.
Amas como un ser coherente, 
sin impedimento aparente.

Crees en un Dios omnisciente,
te protege valiente
de una forma omnipotente.
Te quiero amar,
de una forma providente.

En el amor no quiero religión,
quiero susurrarte en silencio,
lo que no está en los escritos.
Quiero bautizarte con amor
y el agua de nuestro destino.

Quiero ser feliz con tus creencias,
que me enseñes
en nuestra privacidad, la Torá.
Que me expliques el Tanaj, 
para entender tu filosofía.

La religión sin fanatismo,
es un camino,
fácil de andar en compañía.

               El Tiovivo

Tiovivo

Nunca pensé que fueses tú,
quien diera cuerda
al tiovivo de mi ilusión.

Dando giros y giros voy,
montado en un caballito de madera, 
como el Cid Campeador.

Quiero bajarme de esta feria,
porque dando vueltas y vueltas,
me mareo y pierdo la cuenta.

 

  A un amor desconocido

El mar

Ella está solitaria
encima del malecón,
mirando el mar con cariño,
pensando en su color.

Quisiera que me mirase
para decirle que no está sola,
que deje de preocuparse
del color de las olas.

Tengo la sensación
que no quiere hablar,
parece enamorada
de las olas del mar.

Mis ojos empiezan a nublarse.
Mis suspiros la hacen mirar.
Con gesto expectante,
pregunta con curiosidad.

¿Le ocurre algo?
¿Está mal?
Con tono amargo le respondo,
¡Qué más da!

Ella sin pensar,
comienza a exclamar,
¡El horizonte está lejos!
¡Qué grande es el mar!

Mi corazón es tan inmenso 
que en él se puede navegar,
es un mar de sentimientos
que yo te quisiera prestar.

Con asombro yo la miro
y le intento replicar,
una ola atrevida
nos acerca de verdad.

Sentimos nuestros cuerpos
y pensamos sin hablar.
¡Con un amor desconocido
me termino de encontrar!

        Sueños

20140222_133439_1

Tengo pesar, la flor tarda en despertar.
Quiero respetar con anhelo tu capricho 
y tus sensaciones con el amor dormido.
Te retrasas, porque quieres hacerlo sin ruido.

Siento como la luz de tu presentimiento,
se va apagando sin fatiga con el duelo.
Tu indiferencia se mezcla con tus sueños, 
pero nada se muestra como yo quiero.

Me gustará tener memoria cuando despiertes
y recordar todo lo bueno que hemos soñado .
Memorizar esos tiempos felices vividos,
que tu sientes  diferentes .

Tu sensibilidad se marcha sin pensar.
La pérdida de mis sueños, no sé cómo repararlos
y reponerlos de nuevo para seguir.
¿Qué será de mí?.

Cuando tenga el alma pintada como reclamo,
tú anunciarás tus sentimientos a los cuatro vientos.
 No podré responderte, porque estaré ausente.
No pierdo la ilusión, de que quieras verme.

Lloras con desconsuelo al perder tus sueños. 
No esperaba esto de ti, sin aviso previo.
Siento la tristeza vagar, porque me rechazas.  
No pierdo la esperanza, a ver si cambias.   

    Paloma mensajera.

 

Deseo ser una paloma mensajera
para posarme en lo alto de tu balcón,
con un recadito que te diga,
¡Cuánto te quiero mi amor!.

Tengo miedo a perderte
cuando no me abres con ilusión.
Si te llamo y no contestas,
siento tristeza y dolor en mi corazón.

Quisiera sentir en tu tálamo de amor.
Ser el espíritu de tu convencimiento,
que seas la prisión de mis deseos,
refugio y disfrute de mis sueños.

No quiero que te pierdas,
como el agua de una cascada,
que se escapa río abajo,
sin poder pararla.

Quiero que vivas con tus deseos,
el fuego de mis pasiones.
Alabaré que me quieras,
con la fuerza de tus  emociones.

La próxima vez,
abre tu balcón,
recibirás un mensajito
con palabras de amor.

Amor siento,
amor verdadero,
amor para ti,
amor te quiero.

      El ojo de Nattgeo

cosmo Nattgeo

Qué exquisita eres mujer, 
a cualquier hora del día.
Desde el cosmos yo te veo
con el ojo de Nattgeo.

Tienes orden y armonía
en toda tu personalidad.
Fuente de luz divina eres
que nunca se apagará.

Una noche vi correr
por el Universo una estela,
iba apagando estrellas
hasta quedarse sin ellas.

Era como un juego,
tuvo que emplear velas.
No encontraba el camino, 
el camino de vuelta.