Se cumplieron mis anhelos

Siempre he pensado,
de qué manera te digo que te quiero.
Tuve muchas dudas antes de decidirme,
al final, te lo digo con mis besos.

Sentí el achuchón de tus impulsos,
sin saber por qué, no se me hizo extraño.
Tu cuerpo ardiente, era lo que yo más quería,
sin sentir quemazón, ni rechazo.

Eres una mujer,
que hace placenteros todos mis momentos.
En ti, no encuentro mácula ni argumento,
para no fortalecer todos nuestros tiempos.

Me gustaría saber, si nuestro futuro
está cargado de felicidad o sufrimiento,
si tendremos un largo vivir juntos,
o al final nos distanciaremos.

Esto me crea dudas por mis recelos.
En tiempos pasados, sufrí por un despecho,
soy el culpable de todos mis escrúpulos
y el responsable de mi desconcierto.

No puedo pedir más y no todo lo quiero.
Siento añoranza de ti y mi cabeza, enloquece por ello.
Mi corazón tiembla, por alcanzar lo que deseo.
¡Qué horror de situación, por mis miedos!.

Me costó muchísimo declararte mi amor,
y más, entender que tú me quisieras.
Eres la mujer de mi vida y contigo…
Se han cumplido todos mis anhelos.

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    Poemas agridulces IV

Qué triste es no entender,
lo que uno no quiere ver
y anteponer un pensamiento,
que siendo equivocado, se ve claro.

Quiero vivir mi realidad
y que nadie me pueda engañar.
Nada puedo resistir que venga del mal,
mi fragilidad es tal, que me pueden dañar.

Con dos sonajeros en las manos,
voy produciendo mucho ruido,
ahuyentando así los malos espíritus.

Nada quiero que se pueda malograr.
Salgo de la oscuridad, porque me puede blanquear.
Tendré paciencia con el mal, que pronto acabará.

 

 

 

   Juntos en el mañana

Un día,
daré el paso a la vida infinita.
Qué triste os dejaré,
sin ninguna fatiga.

Espero sea mejor,
que lo vivido en esta tierra.
El alma de mi ser volará,
en una nube suelta.

Qué mayor incertidumbre
cuando no hay respuesta.
Solo tengo que esperar,
a que mi ánima aparezca.

No sé cómo será en la otra vida,
si estaré solo y desamparado,
pero deseo que mi alma gemela surja
y me dé la felicidad con mayúsculas.

Tus ojos me verán,
al llegar con algazara.
Espero el encuentro,
exultante de pureza.

Habremos perdido la razón,
pero no el entendimiento.
Te buscaré por la vista,
que era un sentido de nuestro cuerpo.

Por fin nos encontraremos,
en el lugar prometido en vida.
Entonces, ya no nos separaremos
hasta que el Supremo decida…

   

            La espera

Cuánto tiempo tengo que esperar,
para saber lo que tienes de buena.
Nada es igual a tus caricias,
cuando siento tus cosquillas.

Tus labios no me besaron
y tus besos se perdieron.
Sin saber cómo recuperarlos,
lloro amargamente por no tenerlos.

Nada quiero ocultar,
en estos tiempos felices,
porque deseo abrazar,
la esencia de tus virtudes.

¿Para qué quieres mi alma,
si la ignoras enseguida?.
Haz con ella bondad perpetua,
para que nunca desaparezca.

El azar de tu sonrisa,
que de la nada emerge,
la quiero cada día retener,
porque para mí es suerte.

Tus besos yacen varados,
en la inmensidad de tu corazón.
Algo tengo que pensar,
para poder revivirlos.

Tú me dices,
que tengo que despertar.
Yo te digo,
que no estoy dormido….

      Poemas agridulces III

 

No tengo hambre,
porque me saciaste, de bien amar.
Ahora con la luna llena encima de mi cabeza,
te veo con claridad y te quiero adorar.

Te miro como un cuadro
y lo veo al revés.
Los colores bailan sin descanso
y al final, se comportan como rebeldes.

¿Cómo tú aquí?, si no te puedes defender.
Tan inconsciente eres,
que te arriesgas a la vida perder.

Santos humos los que tienes que vender,
porque cuando el mal acecha,
por miedo, tienes que echar a correr.

    

        Te regalo mi néctar

Quiero escribir en tu espalda,
una llamada de amor eterno.
Cuando menos pensamos,
de la nada emerge, la palabra te quiero.

Olvidaré mi pluma
y seguiré con mis dedos.
Dibujaré un corazón maravilloso,
que tú llenaras de sentimientos.

Nada será dulce si tú no lo sientes,
te regalo mi néctar y tú si lo quieres.
Te susurraré al oído palabras sinceras
y sentirás como el amor llama a tu puerta.

Quiero que seas invadida,
por mis buenos sentimientos,
al igual que cuando la vida nace,
del vientre de una mujer.

Se nos ríe tu espíritu,
de todo lo que hacemos.
Burlando tus antojos,
con pequeños remedios.

No son palabras perdidas,
si con ellas me entiendes.
Te digo cosas bonitas,
que resucitan tus quereres.

Hoy es el día que me siento feliz,
encontré el amor que siempre creí.
Los rayos del sol iluminan tu semblante,
y tu sonrisa la dibujas solo para mí.

En tu persona, el amor es una decisión,
que acaricia mis sentimientos ocultos.
Duermo bajo las hojas de tu amor,
acurrucándome al calor de tu cariño.

          Río arriba

La fuerza de la corriente,
me impide subir el río,
allí me espera el amor,
que siempre he querido.

Estoy a punto de agotarme,
pero una luz se ha encendido.
Lucho por llegar hasta la fuente,
que es el comienzo del río.

Allí me espera la mujer,
que siempre he querido.
Es una montañesa guapa,
que me quita los sentidos.

Me agradece el esfuerzo,
por haber subido río arriba.
Mi voluntad no cejará,
hasta verme envuelto en su sonrisa.

El amor que tienes para mí,
me hace feliz, por ser yo el destino.
No te defraudaré nunca amor,
aunque sea largo nuestro camino.

La ternura de tus gestos,
ninguna mujer los puede igualar.
Estás poseída de amor sincero,
que yo quiero, que me des para amar.

Cuando el amor invade nuestros pensamientos,
el alma grita de alegría, al sentir nuestros deseos.
Nada hace más mella en nuestro corazón,
que las palabras de amor y compromiso.

   

     Nunca perdí la esperanza

 

En una clara noche de plenilunio,
me encuentro con la mujer perdida.
Me habla del acabose en esta tierra,
recordando la desgracia de nuestra partida.

Nuestro mal fue la guerra fratricida,
que nos llevó a pasar calamidades.
Para los que la vivimos, eso no se olvida,
aún perduran los sentimientos más tristes.

Tengo cicatrices en el pensamiento, que no se ven,
odio en el corazón, que está a flor de piel.
Me retumban los oídos de dolor
y mis lágrimas se llenan de hiel.

Extravié a mi familia,
en un campo del horror.
No sé qué puedo hacer,
si ya todo lo he perdido.

Espero rehacerme con la mujer hallada,
que es la única, que ahora llena mi existencia.
Encaramos nuestro futuro de amor,
al reencontrarse nuestros sentimientos.

No hay persona que yo más quiera,
que a ella, que me quiere de veras.
Su alma inmortal y eterna, nunca quiso
desaprovechar nuestros momentos de amor.

Quiero decantarme por la necesidad,
de vivir con sentimiento nuestras vidas.
Nunca tendré que romper con mi pasado,
para llegar a lo más profundo de su alma.

      Agradable penitencia

Buenos días amor,
como todas las mañanas,
no hago esfuerzo para quererte,
porque eres, mi más divina suerte.

Yo que siento tu firmamento,
en el cual te escondes,
disfruto nuestro bonito juego
y al final, nace el sentimiento.

Agradable penitencia la que siento,
para un enamorado invidente.
Obcecado de amor y fantasía
y con buena predisposición a la vida.

Atolondrado me siento,
por no saber amar a tiempo.
Parecía fácil al pensarlo,
pero no estoy entrenado para esto.

Oliendo los pétalos de tu frenesí,
mi corazón se siente grato y feliz.
Beso la primera rosa de tu jardín,
al estallar la primavera sin fin.

Tu sentimiento es hilo de seda,
con el cual quiero tejer la ilusión
y encontrarme entre tus brazos,
acariciándome con cariño y placer.

Nunca sentí más placer en vida,
que el que tú me das con apego.
No quiero que se marchite
y así será perpetuo.

Esperé demasiado tiempo,
a que apareciera mi sentimiento.
No puedo creer que ahora lo sienta,
me parece un bonito sueño…

              Te sueño…

No quiero confundir mis deseos,
porque son los que esperaba buenos.
Cuando solo hay silencio y quietud,
no quiere decir que esté muerto.

Estoy en mi más profundo sueño,
ese que me mantiene despierto.
Veo con nitidez lo que yo quiero,
porque todo es agradable y sincero.

Veía en mis momentos de ensueño,
como aparecía la mujer que yo quiero.
Emprendíamos un largo viaje de miel,
huyendo entre nubes secas del cielo.

Cuando cambió el tiempo muerto,
algo irreal y no viviente sentí.
Dejo el sitio ocupado al amor,
que tantas veces había soñado.

Vivo un secreto de amor y fantasía,
que no quiero dejarlo suelto.
Tendré un cuidado especial,
para repetir otro encuentro.

Hembra dura como el acero,
que cortas hasta el viento…
Nada puede hacerte perder,
el amor conquistado con empeño.

Sepultaré todas las deslealtades,
que muchas veces contigo repetí.
Te despedí con un gran beso
y pasado el tiempo, aún siento por ti…