Archivo del Autor: jalicachas
Deseos prohibidos
Ante mí tengo el amor clandestino,
una mujer adúltera llena de caprichos.
Mi religión no me permite yacer contigo,
eres mi pecado, ¡Déjame vivir tranquilo!.
Me regalas tu corazón, ahora que está vacío.
Aceptaría tu entrega, si fuese divino.
La palabra del Señor nunca la he desoído.
Ante tu insistencia, he de pedirle permiso.
No tengo justificación para la infidelidad,
ni te quiero despreciar por lo ofrecido.
No veo maldad en tu proposición,
pero no romperás mi compromiso.
Rebusco en tu corazón
la sinceridad de tus palabras.
Tengo derecho a saber la verdad,
antes de aceptar tu habla.
Eso querría yo,
si tuviese el perdón de Dios.
Pero como no lo tengo,
me conformo con el no.
Mis sentimientos tengo descansando,
pero mi intención no es despertarlos.
No me voy a poner en faena,
para tan poca satisfacción y agrado.
Ayudo a celebrar la Santa Misa
y tomo la sagrada comunión.
Deseo redimir mis pecados,
para estar en gracia con el Creador.
La Procesión
Quemo los días esperando tu regreso,
mi alma arde en un glaciar de hielo.
Escucho los latidos de tu corazón,
cómo golpean mi razón.
Ha pasado mucho tiempo sin saber de ti.
Te fuiste con el hato de tu madre
con poco para vestir, nada para comer
y mucho para sufrir.
Deseo que te quedes conmigo,
como el preferido de tu jardín.
Jamás quiero perder la cabeza,
por ser despreciado por ti.
Tengo la pretensión ferviente,
de que me puedes complacer
con tus amores bondadosos,
que para mí quiero tener.
Apoyada en la barandilla de tu balcón,
te encuentras al paso de la procesión.
Lanzas pétalos de flor a San Lamberto,
perfumados con tus besos.
Tengo frío en mi alma desnuda,
porque no tengo quién la abrigue.
Tus abrazos no sujetan mi cuerpo.
Por ti, lágrimas de sufrir tengo.
Ámame como si te perteneciera,
no deseo caer en la desesperación.
No te marches y me dejes herido,
porque no quiero curar solo mi castigo.
En mi corona quiero que habites
para que yo te vuelva a enamorar.
Quiero hallar tu ángel de la guarda,
para saber dónde te puedo encontrar.
El puente de Pedruel
Sentado en una orilla del río Alcanadre,
cerca del puente Medieval de Pedruel.
Observo a los tejedores acuáticos,
jugando sobre la superficie del agua dulce.
Vienen a mi cabeza, las promesas del ayer,
cuando estaba bajo los efectos del sueño.
Les decía que las quería, y no era cierto.
Me marché de ese lugar, sin decirles adiós.
Pienso dejarme sobre el agua flotar,
para que me lleve la corriente río abajo.
No quiero hacer sufrir más amarguras.
Estoy cavilando, qué hacer con mi pobre existir.
Deseo ahogar las tristezas, las mentiras
y las traiciones que no me dejan vivir.
Quiero chapotear sobre el agua, como final de mi vida,
hasta que los peces se alimenten de mí.
Confesar quiero con plena verdad,
que amé con toda mi alma a las mujeres tratadas.
No quiero reclamar nada, ni tampoco busco su perdón,
solamente decir, que cuando me relacioné, fue por amor.
Yo decidí abandonar, porque se marchitó mi cariño.
Mis sentimientos los dejé guardados,
porque no quiero olvidaros,
al ser lo que más he querido.
Una mariposa se posó sobre mi hombro,
con claro sentido de amistad.
Quise quitármela con violencia,
porque me asusté al sentirla posar.
Tenía sufrimientos por mi mal obrar.
Imaginaba cómo será mi vida en el más allá.
Espero encontrarme a todas y no pasarlo mal.
¡Aunque es difícil de imaginar!.
Bailando juntos los dos
Deseo que tu Ser y el mío,
procreen deseos de amar.
Que bailemos sin cansarnos,
entrelazando nuestras almas.
Sabes que tú me tienes enamorado
y me castigas con poco vernos.
Pero el día que tenga oportunidad,
te abrazo y no te suelto.
Quiero que veas el regalo recibido,
pues busco contigo, poder compartirlo.
No tengas dudas de mi cariño,
para ti soy, o para nadie como destino.
No quiero entregarte mis deseos,
en una nuez con cáscara vacía.
Quiero dártelos en burbujas de amor
y emborracharnos con nuestra dicha.
Sobre tu cuerpo tendido,
quiero dormir abrazado a ti.
Vivir un sueño fantástico
y que yo exista, solo para ti.
El sudor de tu cuerpo perfumado,
lo quiero fundir con el mío salado.
El amor que yo siento por ti,
no quiero que sea efímero, como tus sueños.
Deseo que te recuperes del desamor,
pues las penas no duran toda la vida.
Es triste sentir dolor por una mala traición,
cuando todo parecía amor.
Quiero al final mecer tu alma,
igual qué meciste mi cuerpo.
Deseo ser algo más para ti…
Esperaré tu regreso…
Perdí mi talega
Un mal día de un mes cualquiera,
perdí la custodia de mi talega
y con ella todas mis anotaciones,
por no saber cómo protegerla.
Es un desastre para mí
que no me deja subsistir.
Lloro de tristeza al conocer
que no puedo saber de ti.
Tengo bloqueada mi mente,
al pensar que para siempre te perdí.
Nunca diré cuál fue el motivo
de mi descuido, o si quise olvidarla allí.
Quedémonos con lo disfrutado,
que eso sí fue muy hermoso.
No culpéis ni os culpéis sin razón,
porque aquí no hay ningún motivo.
Me pudo el amor de lo recibido
y el saber que no he cumplido.
Espero en otra mejor ocasión,
recompensaros por todo lo vivido.
Echo a correr con mis miedos,
me puede todo lo que he perdido.
Me persiguen mis fantasmas
al saber que todo lo he tenido.
Paseo por la sierra de Algairén,
con la fatiga de un desorientado.
Buscando voy con mi linterna,
los apuntes en la corteza de mi árbol.
Me siento atrapado
en una red de pesca fina.
Me tienen como pez en el agua,
pero con mi libertad herida.
Visita extraterrestre
Una tarde de niebla cerrada
mirando por la ventana del salón,
apareció una nave luminosa
con una inmensa luz de color.
Bajó un ser diferente,
saltando como un gorrión.
Se acercó hacia mi persona
y no comprendí qué exclamó.
Por no saber entenderle,
me dejó con la ilusión
de conocer a un ser extraterrestre
que era diferente que yo.
Tenía la cabeza puntiaguda
y sin pelo que la cubriera.
Los ojos eran cuadrados
y la mirada entre abierta.
No hablaba mi idioma
pero sí me entendía.
Tenía brazos largos
y uñas de guitarrista.
Su cuerpo era un retaco,
igualito a un liliputiense.
No llevaba calzado puesto
y sí un instrumento, que sonaba diferente.
Se puso a tocarlo y lo hacía bien y sin sordina.
Yo le quise acompañar con mi guitarra,
con los mismos acordes y no de bocina,
salía como quería, porque en su mundo así lo hacía.
Me enseñó a tocar su instrumento,
con destreza y musicalidad.
Eso nos bastó para saber,
que los dos teníamos la misma sensibilidad.
Extraño su forma de andar
cuando viene hacia mí.
Tampoco entiendo su habla
por ser ininteligible.
Cuando nos saludamos
inclina la cabeza hacia atrás.
No sé qué sexo tiene
o si es hermafrodita.
Creo en el más allá,
pero de una forma diferente.
No creo en los extraterrestres,
creo en una energía emergente.
Quiero recuperar tu amor
Un día saldré a recorrer tu camino
con el amanecer bien cumplido
y el deseo de reencontrarme contigo.
Espero solamente amarte,
sin saber donde estás, ni tener nada prohibido.
Mis sentimientos y mis besos
se han quedado huérfanos,
desde que no te veo, ni te siento.
Necesito avivar nuestro amor olvidado
porque solo a ti, te quiero y deseo.
Anhelo que mires mis ojos humedecidos,
pues tengo que expresarte mis sentimientos
hasta aflorar en tu cuerpo deseos de pasión.
Escuchar los gemidos de amor en tu alma,
como los siento yo.
Como piensas que estoy un poco demente,
te he elegido para declararte mi locura,
con un canto de amor a la esperanza
de poder estar con tu gran corazón
y sentir su calor, que hoy está frío.
Quiero que tu amor sea ardiente,
que se esconda con la puesta de sol,
para que al día siguiente aparezcas,
al salir un nuevo esplendor.
El amor no está perdido, solamente ausente.
Cometí el error de marcharme
por necesidades profesionales y de vida.
No lo volveré a hacer, amor de mi alma,
pues tú no te mereces que no te asista.
No quiero perderte ni ir a la deriva.
Desconcertado me encuentro
por no saber tu decisión.
Tengo la impaciencia de esperar,
como si fuese a estrenar un nuevo amor.
Estoy a punto de recuperar, lo que había perdido.
El balandro de mis sueños
Soplando muevo las velas
del balandro de tu ilusión
y el alma de tus pensamientos.
En la proa vas mirando
como rompo el mar en dos,
igual que mis anhelos.
La brisa no puede evitar
que llegue a buen puerto,
pues no hay nada igual
que el empuje de tus besos.
¿Tù me quieres de verdad?
Yo a ti, te lo demuestro.
Pongo rumbo con mis amores
hacia el horizonte de tus sentimientos.
Son tan puros tus te «quieros»,
que con emoción yo los acepto.
Se paran las olas al venerar,
ese mundo, de tu maravilloso cuerpo.
Los cetáceos vienen a la proa del barco,
como cortejo nupcial inesperado.
Todos nadan al mismo ritmo
queriendo saber a dónde vamos.
Nosotros les agasajamos con peces
y ellos gritan alborozados.
Qué bonita travesía con ilusión
la que juntos surcamos.
Compaginando entendimiento y saber,
aguantando el rumbo sin cansarnos.
Con mis soplos de aire avanzamos
para arribar al puerto más cercano.
Todo lo que sentimos es bueno.
A ti mi amor, te gusta la aventura
y el futuro desconocido.
No tenemos vida preparada,
ni sabemos de qué viviremos.
Nuestro horizonte así, puede ser efímero.
La juventud todo lo puede.
Pero hay que entender,
que para tener placeres,
antes,hay que ganarlos
con el sudor de nuestra frente,
si no, ¡No los tienes!.










