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Al sufrir de una familia
Las luces blancas de tu pureza,
alumbran en la atalaya de tu dolor.
Esperas con impaciencia la mejoría,
que un día maldito se marchó.
Fatigoso caminar entristecida,
la que llega hasta el cielo alabada.
Se va con paso lento pero decidida,
porque le pesan las renuncias en su vida.
Todo se recuenta con el pensamiento,
como inventario de lo bien hecho.
Olvida lo amargo aposta,
porque aquí lo deja.
Los sentimientos se escapan
por la debilidad del mal.
Huyen despavoridos
para anunciar el Nirvana.
No hay consuelo,
para el dolor de una familia
cuando ve a su madre acabar.
Lloran sin prisa, porque largo el duelo será.
La memoria nos recuerda
lo pasado en su existencia.
No se borrarán los sentimientos,
mientras tengan vida ellos.
Las Guerras
La sin razón de algunos hombres,
ofuscados en su ambición,
provoca muertes inocentes,
sin ninguna justificación.
Sembrado veo el campo,
de cruces blancas silentes.
Es el último homenaje
para esos pobres inocentes.
Varios descerebrados
sin ninguna razón,
obligan a la guerra
sin otra solución.
Mueren por una causa ficticia,
convencidos por una mentira.
Pasan hambre, sed y frío.
Quienes los mandan, están bien defendidos.
¿Cuándo será el día,
que a los hombres
que arman guerras,
se les devuelvan los tiros
sobre su propia cabeza?.
Mujer incrédula
Un día me encontré
a la salida de un tren,
una mujer esplendorosa,
que yo soñé alguna vez.
Tenía los pies planos
y la cabeza al revés,
sabía de mis poderes
para ponerla bien.
Quise conocerla de tirón,
pero ella se impacientó.
Quería que la sanara
para presumir un montón.
Yo tengo una bandeja
donde pongo lo pendiente,
abrazo las estrellas
y las enciendo con mi mente.
Qué pena,
que tenga cosas pendientes.
¡Qué suerte!,
que pueda curar a los terrestres.
Mi poder no tiene afín,
como no lo tiene el calor del sol.
Mi mente es transparente
y se ve, mi poder de curación.
No quiero retrasar tu petición,
eres tú mi elegida
para mi demostración.
Te pongo mis manos encima
y tienes la sanación.
¡Mujer incrédula!,
que no confiabas en mi poder,
te demostré que te arreglaba,
¡Te quería para mí, tener!.
Cuando el gallo canta

Cuando el gallo canta sin molestar,
nace el amanecer de un día más.
La turba pongo a encender
para calentar el frío del lagar.
Tengo que ordeñar las vacas,
para alimentar a los niños
que revolotean por la casa,
comiendo pan de hogaza.
Somos pobres, pero con dignidad.
Los niños van a la escuela
limpios y afanosos para
aprender a ser más.
Preparo las prensas y limpio las tinas.
Al final de la mañana,
llegan los carros cargados
con las uvas tempranas.
Preparo la comida
para los esforzados labriegos.
Vienen del campo cansados,
sudorosos y hambrientos.
Día de cansancio y alegría.
Al final de la tarde,
se bebe sin parar.
Todos salen ebrios y sin saber andar.
Ruptura

El agua nos da la vida,
el fuego nos da calor.
Termino abandonando,
porque ya no siento amor.
Promesa eras para mí
y no quiero defraudarte,
pero no sé cómo decirte,
que no siento al amarte.
Soledad encuentro a tu lado,
aun estando junto a ti.
No sé cómo expresar mi rechazo,
mi cuerpo lo hace por mí.
Triste forma de acabar,
cuando las ilusiones eran muchas.
No puedo soportar, que mi cuerpo indiferente,
no sienta lujuria para quererte.
Es difícil entender,
que en otro tiempo sintiese placer.
Hoy, te expreso mi pensamiento,
por ti, ya no tengo sentimientos.
Libre quedas para lo que tú quieras.
No soy nadie para orientarte,
tú, mujer buena, bonita y sagrada,
seguro que encuentras, lo que en mí no hayas.
Quizá opines que soy un desconsiderado,
por decirte lo que pienso.
Es mejor dejarlo ahora,
que después de un tiempo.
Perdona si te he ofendido,
he querido ser claro y decidido.
Pues no hay peor cosa,
que sentirse un mal nacido.
Malo es que te abandonen,
peor que te traicionen.
Siempre es mejor dejarlo,
antes de causar más daño.
El desván
Olvidados tengo mis recuerdos
en el desván de mi abuela,
en él encuentro juguetes
que no recordaba hubiera.
Tengo un caballito
de cartón, de cartón piedra,
pensaba que lo había perdido
y lo encontré a la primera.
Qué alegría sentí al verlo,
me traslada a mi niñez.
Me montaba de pequeño
y por el suelo otra vez.
Tengo más cosas
con las que jugaba,
encuentro recuerdos
que me emocionaban.
Ahora viejo y decrépito,
siento nostalgia
por los años pasados,
desde mi infancia.
Acaricio con mis manos
arrugadas y torpes,
los juguetes de mi ilusión.
Han pasado muchos años
y los recuerdo con amor
En mi ausencia
Quiero elevar el ancla
y navegar al puerto de tus deseos,
quiero que me recibas
con los brazos abiertos.
Estuve años surcando mares,
esperando el día de mi regreso,
siempre tuve la esperanza
de llegar a buen puerto.
Qué alegría siento.
Se acabaron los vientos.
Yo desfallecí muchas veces,
pero luché por mis deseos.
Ya no estoy solo,
te abrazo y te beso,
me prometes amor,
yo, lo quiero eterno.
Te planteo casarnos
y todos los días vernos,
no separarnos nunca,
ni para el rezo.
Cuando sueñas en voz alta,
me entero de lo que piensas,
no me gusta lo que oigo,
dices haber amado a otro hombre en mi ausencia.
Mi tardanza en el regreso,
fue larga y con silencios.
¡Jamás pensé que me dejaras
por un moreno!.







