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La vida es un cuento

Todos mis pensamientos,
me están volviendo perverso.
El cielo lo veo manchado de color,
de oscuro color negro.
Nunca sabré si los vientos del firmamento,
fueron la causa de mi desorientación.
No llego a entender que me pasó,
que no distinguí el bien de lo mejor.
Veo heridas en mi caminar,
con los sentimientos abiertos en canal.
Nada puedo hacer por salvar estas almas,
salvo esperar que cicatricen del mal.
En las noches de horror que paso,
mi diversión, es buscar tarántulas
en la oscura cueva de mis antepasados,
sabiendo que moriré sin remedio.
Ahora me encuentro desorientado,
por el abrazo de tu pensamiento.
Tu alma está en el morral de un sereno,
que quiere entregármela a mí primero.
Sufrí por un amor que no supe conquistar,
nunca lo superé y sentí un eterno malestar.
Amarte más, no supe por mi torpeza sin más.
Perdí lo que más quería sin saberlo conservar.
En el otro mundo me encuentro ya.
Sin saber dónde dejé los placeres de la tierra.
Desperdicié los llantos de imploración,
esos que me hablaban con todo el amor.
La vejez
Los años pasan, como pasa el viento fresco.
Me siento viejo y cansado en este momento.
Nunca tuve antes la experiencia de envejecer,
ni tampoco de ver cómo se arruga mi piel.
Ahora espero que esto dure por mucho tiempo.
Lloro lágrimas de sentimiento,
al quedarme solo al anochecer.
Nunca pensé que esto llegara a suceder,
pues no creo merecer tal condena,
por mal que lo haya podido hacer.
No entiendo cómo puedo hallarme así.
Pienso que me porte bien con los seres queridos.
Sigo sin saber, si los errores que cometí
fueron tan graves, para este mal castigo.
Algún día faltaré sin saber por qué ha sido.
Todo llega en el peor momento,
mayor de años, frágil de huesos,
memoria olvidadiza, salvo algunos recuerdos.
Quiero aguantar para observar,
hasta dónde llegan los desprecios.
Sentimientos encontrados,
por los desplantes que siento.
Parece que estamos de más
si no es para sufragar,
lo que nosotros no debemos.
Mi preocupación es ahora,
mis hermanos, hijos y nietos,
que vienen a verme a la residencia cada poco tiempo.
Yo se lo agradezco,
como el agua clara que bebo.
La soledad, es un patrimonio
que no nos gustaría poseer.
Las circunstancias de la vida,
te hacen heredero para mal,
de lo que no quisieras tener.
Con mi maleta vieja
Un día inesperado de un año cualquiera,
regresé con mi vieja maleta a estar junto a ti.
¡Amor! Sentí que siempre me estuviste esperando,
pensando con certeza que un día regresaría
y que aún me esperarías con todo tu cariño.
No quiero que tú te desmayes
por la impresión del alborozo,
al verme regresar a tu costado.
Cuando todos me daban por muerto.
Cómo ves, estoy resucitado.
No quiero hablar de las penurias sufridas,
las quiero olvidar para evitar mi dolor.
Todo no tiene explicación en la vida.
Cuando no se puede contar la verdad,
es mejor pasar página, que engañar.
Yo no te quiero confundir,
ni he falseado mi verdad.
Estuve abandonado y sin amar.
Las cosas no me fueron bien,
porque no te quise olvidar.
¿Qué me pasó?
Una nube me envolvió con mucha agitación,
no supe que me ocurrió en ese momento.
Hoy, todavía me pregunto cómo me transportó.
No te lo quise decir, por no hacerte sufrir .
Quiero recoger lo mucho que me ofreces,
en lo más profundo de mis sentimientos.
No tenía pensamientos para una nueva mujer.
Siempre tuve la certeza de seguir queriéndote.
Me gustaría llenarte de amor, todos tus afectos.
Ansio bañarte en mi felicidad con paz y amor.
No separarme nunca de tu venerable cariño.
Trabajar juntos por el bien de los dos
y querernos como el primer día que nos vimos.
Tienes que saber, que estoy reencarnado.
Promesas del ayer
Las promesas incumplidas
se pierden con el tiempo.
No quiero llorarte toda mi vida,
ni que me mate el remordimiento.
La vida me golpeó fuerte y sin razón aparente,
por una mala decisión me dejó sin amor.
Un mal día me di cuenta,
que entre tú y yo, no había atracción.
Yo creí que siempre te tendría,
en este mundo de olor y color.
No sé qué pasó para no volver a verte,
si enfermé de ceguera, o te ocultaste.
El tiempo inflexible termina con nuestra lozanía,
que en nuestros cuerpos se marca con crueldad.
Las arrugas y otros desperfectos, no mueren
al terminar la primavera, como la flor marchita del rosal.
Sería una pena que yo te perdiera.
Hablaré con los árboles desnudos
y escucharé el sollozar del río.
Quiero saber si aún estás conmigo.
No quiero quemar mis recuerdos,
esos que forman parte de mi vida
y de mis puros sentimientos.
Sin saber por qué, los días tristes pienso en ellos.
Te recuerdo amada mía,
como la flor más bella del jardín.
Por mi imprudencia la corté,
sabiendo que iba a morir.
Boté mi barquito
Entre mis manos tengo un pequeño barquito,
que quiero botar sobre las corrientes del mar.
Lo cargué con un mensajito de amor, sin rumbo,
por no tener hembra a quién podérselo enviar.
Me gustaría que lo encontrase una mujer especial.
Esa, que permanentemente sueño con ella
todas las noches de mi vida sin poderlo evitar.
Le daría todo mi amor, reclamándole el suyo para mí.
En el recadito que yo anónimamente escribo,
como premisa digo que estoy solo y aburrido.
No tuve suerte en el amor por culpa del destino.
Algo hice mal y hoy no tengo a quien amar.
En una playa lejana, un grupo de damas se lo encontró varado.
Al coger el barquito, descubrieron un papelito,
en el cual estaba escrito un SOS de amistad.
Discutieron quién lo vio primero y quién se lo iba a quedar.
La fémina más atrevida y con falta de cariño,
lo apretó a su corazón como algo bendecido.
Quería tenerlo cerca, porque ella sintió que era su destino.
Vió resplandecer en la playa, el amor querido.
Un día nos citamos en el puerto del amor,
sin saber cómo eras tú, ni tú cómo era yo.
Para nosotros, fue una forma diferente
y buena de encontrar el amor.
Todo lo dejamos a nuestra suerte
y también, a nuestra intuición.
Los años no pasan sin huella,
ni tampoco tenemos que decirle al tiempo, ¡Adiós!.
Niño buscado








