Solo tengo un corazón

Simbolo del Judaismo

Solo tengo un corazón
y de él, no me puedo desprender.
Lo necesito para vivir
y amar al atardecer.

Tú que abrazas el Judaísmo
con ilusión y sin pereza,
repartes tu amor bendecido
entre tu religión y el venido.

Venido para quedarme,
para quererte y amarte,
para aprender tu doctrina
y yo enseñarte la mía.

Te alimentas diferente,
yo respeto como eres.
Amas como un ser coherente, 
sin impedimento aparente.

Crees en un Dios omnisciente,
te protege valiente
de una forma omnipotente.
Te quiero amar,
de una forma providente.

En el amor no quiero religión,
quiero susurrarte en silencio,
lo que no está en los escritos.
Quiero bautizarte con amor
y el agua de nuestro destino.

Quiero ser feliz con tus creencias,
que me enseñes
en nuestra privacidad, la Torá.
Que me expliques el Tanaj, 
para entender tu filosofía.

La religión sin fanatismo,
es un camino,
fácil de andar en compañía.

               El Tiovivo

Tiovivo

Nunca pensé que fueses tú,
quien diera cuerda
al tiovivo de mi ilusión.

Dando giros y giros voy,
montado en un caballito de madera, 
como el Cid Campeador.

Quiero bajarme de esta feria,
porque dando vueltas y vueltas,
me mareo y pierdo la cuenta.

 

  A un amor desconocido

El mar

Ella está solitaria
encima del malecón,
mirando el mar con cariño,
pensando en su color.

Quisiera que me mirase
para decirle que no está sola,
que deje de preocuparse
del color de las olas.

Tengo la sensación
que no quiere hablar,
parece enamorada
de las olas del mar.

Mis ojos empiezan a nublarse.
Mis suspiros la hacen mirar.
Con gesto expectante,
pregunta con curiosidad.

¿Le ocurre algo?
¿Está mal?
Con tono amargo le respondo,
¡Qué más da!

Ella sin pensar,
comienza a exclamar,
¡El horizonte está lejos!
¡Qué grande es el mar!

Mi corazón es tan inmenso 
que en él se puede navegar,
es un mar de sentimientos
que yo te quisiera prestar.

Con asombro yo la miro
y le intento replicar,
una ola atrevida
nos acerca de verdad.

Sentimos nuestros cuerpos
y pensamos sin hablar.
¡Con un amor desconocido
me termino de encontrar!

        Sueños

20140222_133439_1

Tengo pesar, la flor tarda en despertar.
Quiero respetar con anhelo tu capricho 
y tus sensaciones con el amor dormido.
Te retrasas, porque quieres hacerlo sin ruido.

Siento como la luz de tu presentimiento,
se va apagando sin fatiga con el duelo.
Tu indiferencia se mezcla con tus sueños, 
pero nada se muestra como yo quiero.

Me gustará tener memoria cuando despiertes
y recordar todo lo bueno que hemos soñado .
Memorizar esos tiempos felices vividos,
que tu sientes  diferentes .

Tu sensibilidad se marcha sin pensar.
La pérdida de mis sueños, no sé cómo repararlos
y reponerlos de nuevo para seguir.
¿Qué será de mí?.

Cuando tenga el alma pintada como reclamo,
tú anunciarás tus sentimientos a los cuatro vientos.
 No podré responderte, porque estaré ausente.
No pierdo la ilusión, de que quieras verme.

Lloras con desconsuelo al perder tus sueños. 
No esperaba esto de ti, sin aviso previo.
Siento la tristeza vagar, porque me rechazas.  
No pierdo la esperanza, a ver si cambias.   

    Paloma mensajera.

 

Deseo ser una paloma mensajera
para posarme en lo alto de tu balcón,
con un recadito que te diga,
¡Cuánto te quiero mi amor!.

Tengo miedo a perderte
cuando no me abres con ilusión.
Si te llamo y no contestas,
siento tristeza y dolor en mi corazón.

Quisiera sentir en tu tálamo de amor.
Ser el espíritu de tu convencimiento,
que seas la prisión de mis deseos,
refugio y disfrute de mis sueños.

No quiero que te pierdas,
como el agua de una cascada,
que se escapa río abajo,
sin poder pararla.

Quiero que vivas con tus deseos,
el fuego de mis pasiones.
Alabaré que me quieras,
con la fuerza de tus  emociones.

La próxima vez,
abre tu balcón,
recibirás un mensajito
con palabras de amor.

Amor siento,
amor verdadero,
amor para ti,
amor te quiero.

      El ojo de Nattgeo

cosmo Nattgeo

Qué exquisita eres mujer, 
a cualquier hora del día.
Desde el cosmos yo te veo
con el ojo de Nattgeo.

Tienes orden y armonía
en toda tu personalidad.
Fuente de luz divina eres
que nunca se apagará.

Una noche vi correr
por el Universo una estela,
iba apagando estrellas
hasta quedarse sin ellas.

Era como un juego,
tuvo que emplear velas.
No encontraba el camino, 
el camino de vuelta.

  Confesión de un arrepentido

 

Dedicado a todos los hombres, que por error,
no atendemos lo mas noble y sagrado que tenemos.
La esposa, madre de nuestros hijos.

Érase una vez, un galgo que perdió la carrera.
Su dueña lo abandonó y lo dejó solo y sin amor.
Esta es la circunstancia de nuestro desencuentro,
que a partir de hoy, es historia de amor.

Yo, como cada día después del trabajo,
acudía puntualmente al auditorio,
para oír sinfonías, fugas y sonatas,
que de forma magistral interpretaba la orquesta.

En este tiempo, me evadía de problemas y preocupaciones.
Era el lugar donde tranquilizarme, sosegarme y disfrutar.
No faltaba nunca con ilusión y muchas ganas.
Ajustaba mi agenda, para poder asistir, al resultarme sumamente placentero.

A veces en silencio pensaba, que sin ese mi “universo musical” no podría vivir.
De hacerlo, sería de forma circunstancial.
Tenía como sitio habitual una butaca, que elegí de forma meticulosa.
Hice coincidir visibilidad y sonoridad óptimas.

Permitiéndome disfrutar de la virtuosidad de los músicos
y de los matices más delicados de las obras.
Una tarde dejaron de sonar los violines poco a poco,
muy despacio, rozando la exquisitez del silencio.

Gracias al trabajo ejecutado por el resto de los músicos, no lo advertí.
Al poco tiempo, enmudecieron los pianos,
pero la orquesta, seguía llevando adelante
sinfonías, sonatas, minuetos, y tocatas.

Por tanto, no le di importancia a lo evidente.
Se había producido un inesperado empobrecimiento musical.
Oboes y trompetas no tardaron en callar.
Se fueron de puntillas, evitando desafinar.

Seguían hablando arpas y bajos,
hasta que cansados de tomar el protagonismo
del resto de instrumentos ausentes,
decidieron abandonar.

Como cada día, acudí puntual a la cita,
pero solo encontré en el escenario,
un atril sujetando una solitaria partitura.
Las sillas estaban vacías y los instrumentos enfundados.

Lógicamente el director de orquesta,
me explicó muy apenado, que no habría concierto,
que la obra era estupenda,
pero no tenía quién la interpretara.

Estaba ya muy cansado, de reescribir
y modificar melodías tonos y claves,
para suplir a los instrumentos
que de forma tan pausada como delicada,
se habían ido ausentando. 

Yo lo entendí y lo asumí sin problema alguno.
Después de haberme despedido de forma cordial,
regresé preocupado para preguntar. ¿Por qué no he sido informado
de que  abandonaban  la orquesta, violines, oboes y trompetas?
El director me contestó, ¿Pero usted no estaba a diario aquí?.

Ahora mientras guardo silencio,
escucho audiciones y obras maestras,
que como un eco, se agolpan en mi mente.
Ahora que no hay auditorio, en mi soledad,
aprendo a distinguir, trompetas y oboes, violines y arpas.

Voy visualizando quién lleva la melodía,
quién contesta y quién acompaña.
Voy entendiendo e interpretando
el lenguaje musical,
después del descanso entre tiempos.

Ahora ya podré implementar notas y musicalidad,
porque las entenderé.
También podré componer y leer partituras,
participando activamente en su interpretación,
tal y como corresponde a su autor.

Cuando un hombre está enamorado
y no sabe decirlo ni demostrarlo,
al final, pierde la carrera como el Galgo.
Así me pasó a mí.

Simplemente decir, que a veces los hombres,
nos olvidamos de la persona que dejamos en casa,
sacrificada, atareada y pensamos que siempre «sonará igual».
Pido perdón por no saber conservar su confianza.

Fue muy bonita nuestra sinfonía, día a día, sentí que te quería.
Lo nuestro fue música con partitura 
y yo, algunas veces, he desafinado.

 

               

El cuento de Camilo

Camilo

No quiere ser temporero,
ni tampoco dueño.
Quiere vivir de ilusión
y le llaman Camilo.

Camilo no se levanta,
duerme con mucho empeño.
Es vago de profesión
y adultero por consuelo.

¡Qué temperamento!

¡No sé qué hacer con él!.
Siempre pidiendo perdón.
Tiene desprecio al currelo
y a mí, me toma el pelo.

Camilo salió un buen día, 
con paso acelerado.
Pensé que iba en busca de trabajo,
pero fue a espantarlo.

¡Qué infortunio con Camilo,
ya no aguanto más!.
Cuanto más le reprendo,
agacha la cabeza y sale corriendo.

Un buen día,
al salir el sol,
le vi tripa arriba en la solana.
Tomaba el sol de la mañana

Al final me aborreció
de tanto vaguear.
Rezo todos los días,
para no encontrármelo más.

 

  Amor por dinero

20140222_130653

Una noche yo encontré,
una mujer maravillosa.
Nos fuimos a rumbear, 
a tomar algunas copas.

Quedé encandilado,
por la mujer de rizos claros.
Me dejé contaminar, 
por el tabaco y los tragos.

Estaba feliz con aquel portento de mujer.
Todos pensaban con ojos lujuriosos,
¿Cómo este “viejito» le puede apetecer?.
Los dólares hacen milagros al anochecer.

Qué ilusos somos los hombres,
vestidos de “conquistador”.
Nos creemos jóvenes y guapos
y simplemente, compramos falso amor.

Aseguraba quererme mucho,
daba piquitos en mis labios.
Al final en la madrugada,
me enteré que era de pago.

El final de esta historia,
triste y truculenta,
es una borrachera,
hasta acabar la cartera.

¡Qué bien nos está a los hombres, 
por querer  aparentar !.
Sabiendo, que es en  tu casa,
donde te quieren de verdad.

  Al sufrir de una familia

20140222_124746

Las luces blancas de tu pureza,
alumbran en la atalaya de tu dolor.
Esperas con impaciencia la mejoría,
que un día maldito se marchó.

Fatigoso caminar entristecida, 
la que llega hasta el cielo alabada.
Se va con paso lento pero decidida,
porque le pesan las renuncias en su vida.

Todo se recuenta con el pensamiento, 
como inventario de lo bien hecho.
Olvida lo amargo aposta,
porque aquí lo deja.

Los sentimientos se escapan
por la debilidad del mal.
Huyen despavoridos
para anunciar el Nirvana.

No hay consuelo,
para el dolor de una familia
cuando ve a su madre acabar.
Lloran sin prisa, porque largo el duelo será.

La memoria nos recuerda
lo pasado en su existencia.
No se borrarán los sentimientos,
mientras tengan vida ellos.