Recordando

En nada quedó aquella promesa vana,
de darte mi amor con gozo y sin llanto.
Quiero entregarte la libertad suficiente, 
para que te quedes o te vayas andando.

No dudo que me puedas querer,
pero el recelo me atormenta
y la espera me amedrenta.
Renuncio a la paz muerta.

Escucha mi gimoteo al paso, 
de este nómada trashumante.
Que viene y va por la vereda del alma,
curtido por el sol y mi paz en calma.

Quiero atrapar cada instante
a tu lado, transcurrido con amor
y recordar las palabras de afecto, 
pronunciadas por tus dulces labios.

No me arrebates el presente,
ni me hagas desertar de tu presencia.
Eres la más brillante estrella,
de mi grande y bonito planeta.

Quiero que tus promesas,
alumbren el reflejo de mi ánima.
Quiero darte libertad para que elijas,
entre mi cuerpo deseoso o el alba.

Ardorosos son mis amores con pasión,
como atrayentes son tus fragancias.
No sabes cómo necesito de tu calor,
para abrasar mis malos sentimientos.

Me enveneno el pensamiento,
con tus rotundos noes de miedo.
Seguiré tus huellas por el sendero,
hasta que me conduzcan a tu cielo.

                 Amor perdido

El amor no siempre se encuentra,
por muy predispuesto que estés.
Viene cuando viene y cuando quiere se va.
Otras veces sin pensar, se presenta sin más.

Me dejaste como al encontrarme,
por tu mal pensamiento equivocado.
Espero que algún día te des cuenta,
del dolor producido al no pensarlo.

Quisiste hacer el amor un día,
diciendo que me querías de veras.
Todo fue un capricho ocasional,
sin pensar en el daño que me hacías.

No sabes discernir el bien del mal,
cuando tú disparas con irritación. 
No razonas si matas o espantas,
al no sentir por tu falta de amor.

Se me va la vida sin pretenderlo.
Me anunciaste el final sin yo saberlo.
Quiero decirte en mis últimos momentos,
que no supe expresar lo que te quiero.

Intenté demostrar lo que me atraes,
con mis sentimientos alocados sin control.
Me apena tu comportamiento sin razón.
Jamás perecerá tu espíritu, en mi recuerdo.

Echaré de menos tu voz
y tus suspiros de amor.
Me dejas afligido y triste,
con el desgarro de mi corazón.

                    El Rechazado

Al rechazarme como amado, 
me abriste una herida de ingratitud, 
que me supura rencor y pena.
Hoy voy andando entre la gente, 
sin percatarme de mi gran suerte.

Mi alma silenciosa me aconseja, 
borrarte para siempre de mi mente.
Abandonar el cariño que te tenía,
ignorándote, vacía para siempre.
No hay razón, para que ensucies mi corazón.

Voy vagando con mis desconsuelos,
con mis tristezas y mi poco aliento.
Quiero llegar lejos pero no puedo.
El dolor es más fuerte que mi aguante,
sin saber, que poco a poco mi amor muere.

Tú que eras la musa de mi talento,
que me dejabas besar tus labios
y acariciar tus bonitos pechos.
Que fingías placer en nuestros encuentros.
Ahora pienso, que fueron una farsa tus sentimientos.

Quería llamar tu atención amorosa,
sin saber que ya no pensabas en mí.   
Me perfumaba alma y cuerpo para verte,
sin pensar que tenías otro, lejos de aquí.
Siempre el rechazado, tiene algo que aplaudir.

Creía ver tu rostro apasionado y bello,
al hablarme de amor y sentimiento.
Me doy cuenta de lo embustera que fuiste.
Qué triste tiene que ser para ti, el pensar, 
que mi olvido es más fuerte que tu recuerdo.

Esparcí mis desconsuelos como la paja al viento.
Nunca supe de ella ni de sus malos sentimientos.
La indiferencia impera en mi corazón sediento.
Dejo de estremecer mi cuerpo y de sentir mi soledad.
Ahora estoy lleno de felicidad, por la suerte que tengo.

Amor con viento en calma

Como en el mar revuelto siento,
las olas irritadas de la emoción,
por haber encontrado una dama,
que me llena de cariño y pasión.

Con lucidez supina miro el horizonte,
sintiendo el calor del sol ígneo.
Me acompañan mis puros afectos,
para dárselos a la mujer que quiero.

A ti, que te lo mereces sin disensión,
te regalo por el apego que me tienes,
ese manojo de besos que germinan
en lo más profundo de mi corazón.

Solo para ti los conservé con mimo,
regándolos con lágrimas de ilusión.
Esperaba que llegases algún día a mí,
como náufraga a la deriva con amor.

Dejo que mi pensamiento se cure,
de esa enfermedad de infidelidad.
Veo esa mirada extraviada que habla
sin palabras y que anhela en silencio.

No quiero que me ames en el desamor,
ni tampoco en la melancolía ni el dolor.
Quiero escuchar el viento que empuja las velas,
de ese barco que nos pide hacer el amor.

Me siento lleno de felicidad en estos momentos,
por haberte conocido, tenerte y amarte.
Por haber encontrado el amor,
en un lugar alejado donde la brisa se convierte en viento,
sin llevarse nuestros sentimientos.

   

       Vives con amor

 

Se apagó la luz en tus ojos
como causa injusta de tu vitalidad.
Los malos pensamientos volaron,
con la sana honestidad del pasado.

Con la vista perdida en el calvario,
caminas por los vericuetos de tu alma.
Admiro esa dulzura resignada que tienes,
buscando la templanza de tu calma.

Luz del cielo que quema por castigo,
sin considerar lo bueno del cariño.
Aceptas con el corazón libre y abierto, 
las piedras algodonadas de tu camino.

Vas con los ojos cerrados, 
por una cruel enfermedad.
Esa que te castigó sin quererlo,
el resto de tu sufrida vida.

En tu mundo de ceguera eres feliz,
sin ver la misericordia de tus afines.
Esos que no pueden ver en tu mirada,
el gimoteo sentimental de tus deseos.

Escuchas un repicar de campanas,
cuando se acerca a tu lado el amor.
Se alborotan tus sentimientos íntimos,
cual vendaval  antes de la tormenta.

Hubo un tiempo que viste, 
el color variado de las flores,
el amor sincero en las miradas
y la expresión de los sentimientos.

Te quedaste sin claridad en tus ojos, 
pero no sin deseos de amar en tu corazón.
Hoy aumentas tu bondad día a día,
sabiendo que un día, llegará el amor.

         Solo tú, te lo mereces

 

Entre sol y sombra
escondo mis miedos,
esos que no regalo,
por indefenso y despecho.

El aire que respiro
y el agua que bebo,
me dan vida sana,
pero no consuelo.

Quiero conocerte muy bien
y despejar dudas y temores.
Te guardo un sinfín de cariños,
de distintos tonos y sabores.

Estuve buscando
por todos los rincones,
que llegaras plena a mi corazón.
No como cenicienta,
sí, como dama de honor.

Por ti un día me decidí
después de mucha atención,
cuando vi todos tus modales,
dije, cuánto amor tengo para ti,
si me das tu respuesta con un sí.

Te haré feliz con mis aprecios,
con mis cariños y mis besos.
Nadie me superará en bondad
y en buenos sentimientos.
Hacerte feliz quiero, con amor verdadero.

Tengo ganas de manifestarte,
que no hay amor más sincero,
que el que yo te presento.
Puede haber otro igual,
pero el mío es el primero.

       

   

           Nunca debió suceder

Hoy estoy amargado y contrariado,
porque las prisas me traicionaron
al haber pinchado «no guardar»,
el escrito que había realizado.

No pienses que lo puedo repetir,
pues mi mente se quedó en blanco. 
Eso pasa por improvisar lo narrado
y no poder restablecer lo contado.

No tengo la cabeza para memorizar
lo que para ti, había relatado.
Venía a decir, lo mucho que te agradezco
que leas, lo especial de mis ológrafos.

Tengo la confianza en mí, 
que poco a poco lo iré recuperando.
Hablaba de sueños vividos,
que yo había inmortalizado.

Entre mis pensamientos, 
vuelo con mis alas pesadas
cargadas de sentimientos.
Todos los quiero vaciar, en tu bonito cuerpo.

Te decía cosas del desamor,
de la melancolía y el dolor.
No quiero desordenar mi existencia,
desnudando tus ropas de color.

Te decía como quería llegar a tu alma,
dejando expuestos mis sentimientos
en tu bendita mirada perdida.
Esa que me habla sin palabras.

   Pensamientos de amor

Siento brotar la ilusión en mi ser, 
como las flores retoñan en primavera.
Quiero que no se marchiten al final de la estación
y perduren años y años, mientras tenga memoria.

Fue en el ágora de mi pueblo,
donde di rienda suelta a mis deseos.
Te complací raudo con un ósculo,
pues tú, también me declaraste tus anhelos.

En la fuente de los siete caños,
pido mi deseo de predilección.
Al final de una novena se hizo el milagro
y respondiste con todo tu amor.

Solo tú mueves mis sentimientos,
al verte bailar como las llamas del fuego.
Qué bonita sensación la que yo siento,
cuando tus movimientos, encienden mis deseos.

Amor, te quiero tanto, 
que convulsas mis deseos
cuando lanzo los tejos a tu corazón.
Tú me los devuelves, envueltos en pasión.

Como una nube con prisas,
descargaste con brío tu sentir.
Te abrazaré con la fuerza del cariño
y que Dios decida nuestro fin.

Se van a terminar mis días
y no quiero alimentar tu adiós.
Siento perder el tiempo regalado,
cuando me haces falta por amor.

             Qué tristeza tengo

Solamente yo sé,
que mi mente se retuerce
como la soga del ahorcado,
en un árbol imaginario.

Tengo la sensación,
de que esta vida ha acabado.
Que no voy a ver de nuevo el amanecer,
con sus colores variados.

Solo pienso en San Pedro,
que me estará esperando.
Me pondrá el suelo resbaladizo,
para que entre sin notarlo.

Abusé del amor y del sexo,
en ese terrenal emplazamiento,
donde los placeres parecen lo que no son
y las penas, alegrías del momento.

Si yo tuviese mil corazones,
los repartiría en cajas de amor,
para todas aquellas mujeres,
que las quieran y las guarden con cariño.

Prometí lo que no di,
porque no era el momento.
Hoy podría ser y ya no lo recuerdo.
Qué pena tengo, por mi mala conciencia.

A solateras me quedo por propia decisión.
No hay mujer que me quiera, 
porque no me lo merezco,
seguramente… Por mi confusión.

   Recordando en San Valentín

Te tuve en mi corazón oculta
y llegó el momento de darte luz.
Quiero manifestarte mi alegría´,
por ver con claridad mi dilección.

Estuve un tiempo abrumado,
sin saber que dirección tomar.
Al final, quise ser justo y venerarte
en todos los momentos de mi vida.

Cuando no se tienen palabras,
para expresar lo mucho que te quiero,
revolotean sin parar en mi corazón, 
las mariposas más bellas del cariño.

Manifiesto sin ninguna turbación,
que no hay persona en la tierra,
que te pueda querer más que yo.
Ese sentimiento morirá conmigo.

Recogeré las flores del prado frescas,
para agradecerte el regalo de tu afecto.
Con ellas quiero hacerte un bebedizo
que te perfume como hechizo de amor.

Las palabras que me dices con ternura,
en nuestra relación de pareja con pasión,
son el riego diario en el cultivo de tu flor.
Haré todo aquello, que no te separe de mi lado.

Prometo quererte con los cinco sentidos,
mientras Dios me premie de razón.
Esto no es palabrería sin fundamento
y sí, muchos sentimientos de amor.